Escribir, escribir, escribir

Todo lo que te pasa está guardado en ese cuerpo que arrastrás por la vida, a veces más ligero, muchas veces muy pesado.

Trabajando tus hábitos, tus creencias y plasmando todo en papel, sin pastillas, sin culpas, sin remordimientos, y de la mano de supermentoras, vas a poder atreverte y determinar hacer muchos e imperiosos cambios en tu vida.

¿Fácil? NO ¿Divertido? NO.

La fiesta empieza cuando lo que debía ser escrito se escribió, para lo cual primero debiste transitarlo. El camino de las emociones es escarpado, pero otra que el camino de Santiago, este lo podés hacer durante todo el año y durante toda la vida. Y solo te necesitás a vos, la mochila no la vas a cargar, sino a descargar.

En esos papeles, y en esas lágrimas quedarán los textos mal vividos, que te permitirán ahora sí , escribir tu mejor historia.

Siempre estás a tiempo para vivir una vida sin princesas, ni heroínas, sino de corajudas desmesuradas.

Animáte. Elegì el color de tu nueva vida, y dejá la vieja, blanca, negra y sepia, en el papel

¿Sin lentes? ¿Sin papel? ¿Sin lápiz o lapicera a mano?

Si te levantaste a escribir, y no encontraste tus lentes. Si buscás papel y parece que hubieran pasado todas las ecologistas del planeta y los hubieran requisado, y —¡oh! , además se terminó la tinta de tu lapicera y no hay ningún lápiz a mano … lamento decirtelo pero .. esa historia que tu mente no escribe, tu espíritu la manifiesta en el cuerpo.

Palabras que hacen rechinar tus dientes y tensar tus músculos, quejidos y suspiros que parecen que estuvieras por protagonizar una escena de película romántica (mala), estallan como vidrio roto en tu pecho.

Martillazos en tu cabeza, que podrían derribar paredes.

Estallidos de electricidad en todo tu cuerpo, que agarrate fibromialgia, ya sé que te querés dar una vuelta por acá.

Todos esos textos no escritos, estallando en lágrimas, a falta de tinta.

Eso, todo eso, que durante el día tu cuerpo pide que escuches, y que a fuerza de tu sordera, se mezcla con las emociones, y te hace dar una vuelta por la montaña rusa más intrigante del mundo, día tras día, la de tus emociones. Tristeza, alegría, ira, resignación, melancolía y tanto pero tanto enojo.

Eso, eso es lo que te está pidiendo que te des cuenta, que reacciones.

Buscá los lentes (vos sabés donde pueden estar), encontrá papel y comprate cien biromes, así no tenés excusas, porque cuando empieces a desatar el ovillo, es cierto que te va a costar encontrarle la punta y no es un paraíso que el tiempo se detenga mientras desatás un nudo, pero ese día, otra es la historia que te empezás a contar.

No vas a recuperar lo que tus dolores, el peso y la tristeza te impidieron disfrutar. Vos y yo sabemos que cientos de experiencias no fueron vividas porque te escondiste detrás de todas esas limitaciones. Pero es muy probable, que a partir de ahi, lo que venga, pueda ser vivido en plenitud, que seas otra.

¿Te animás a ser otra? O preferís seguir en la comodidad de esa niña herida que a fuerza de berrinches, a veces consigue algo, pero jamás la paz.

¿Te animás a escribir tu historia para que una vez que descubras quien sos, entonces … tu emprendimiento se apodere del éxito que te está esperando?

Si algo aprendí en estos últimos 33 años, es que solamente cuando mis emociones, mi cabeza, y mi cuerpo vibraban en sintonía con las rutinas de mi vida, y cuando la coherencia imperaba detrás de cada acción y decisión, es que todo funcionaba.

Por eso, si bien tengo claro que lo que querés es vender, tener tu negocio, estar en paz y encontrar el equilibrio entre trabajo y placer para vivir una vida plena sola, en pareja, o en familia … te invito a que primero: reconozcas tu coraza, encuentres tus bloqueos, y los liberes a través de la escritura.

Yo te espero al final del camino, lista para que seas la nueva Tía Rica, mientras Paula y Flavia, te acompañan en el trayecto que te ayuda a construir los cimientos sólidos en los que apoyarás tu proyecto.

Si, primero vos y tus emociones, primero vos y tu historia, primero vos, liberando heridas y sanando lo que debe ser reparado, para comenzar esa vida que querés. Sin cuentos ni romanticismos. Acá, de azúcar, nada.


Esto cuesta. Pero vieras qué bueno es el resultado final.